
Kim Jong-un no ostenta oficialmente el título de "Presidente" sino que ejerce como Líder Supremo de Corea del Norte, un cargo hereditario que asumió en 2011 tras la muerte de su padre.
Kim Jong-un no tiene oficialmente el título de "Presidente" pero ejerce como Líder Supremo de Corea del Norte, una posición hereditaria que asumió en 2011 tras la muerte de su padre. Su autoridad se fundamenta en su linaje como nieto del fundador del estado, Kim Il-sung, y en su mando absoluto del gobernante Partido del Trabajo de Corea y del ejército. Su puntuación de influencia actual es 28/100.
Su liderazgo se sustenta mediante un estricto control sobre todos los aspectos de la sociedad norcoreana, evidente por el seguimiento de GeoGazet que muestra a Corea del Norte como su conexión principal por volumen de señal (91 señales rastreadas). Este poder centralizado asegura la estabilidad interna y la adhesión a sus directivas a lo largo de los 100 eventos rastreados en total.
Kim Jong-un adopta constantemente una postura de confrontación hacia potencias externas, particularmente los Estados Unidos, lo que refuerza su narrativa interna de defensa nacional. Señales recientes de GeoGazet señalan repetidamente: "Corea del Norte afirma que la política hostil de EE. UU. no ha cambiado y promete fortalecer su fuerza nuclear", reflejando una estrategia central para reforzar su liderazgo.